
Si Manu Ginóbili renovara en estos días su contrato con los Spurs se perdería una grandiosa oportunidad: saber cuánto vale para otras franquicias. En cambio, si decide quedar libre el 1° de julio, podrá jugar con las dos opciones: conocer el interés de los Spurs y compararlo con otras ofertas.
"A no ser que me soprendan con una gran cifra... Igual, no creo que éste sea un buen momento para hablar de dinero porque se viene la parte más importante de la temporada, los playoffs", afirmó el bahiense a LA NACION hace unos días. Queda claro, no es hora de negociar, pero si el monto es muy grande, sólo habría que decir "sí" y a seguir jugando.
Los elogios tras las fantásticas actuaciones frente a los grandes equipos continuaron ayer luego del resonante éxito en Los Angeles y sus 32 puntos. "Necesitamos un poco de tiempo para seguir mejorando y mucho de Ginóbili", dijo Tim Duncan. "Manu lo está haciendo todo", agregó Gregg Popovich, que enseguida aclaró: "Lo único que queremos es retenerlo, pero sabemos que él va a mirar a su alrededor para tomar la mejor decisión".
La situación parece clara. Hasta julio difícilmente haya novedades. "Sé que no voy a quedarme sin trabajo. Y no estoy actuando con rencor. Esto es un negocio y tengo que hacer lo que más me convenga. Cuando llegue el momento, me reuniré con mi esposa y pondremos todo sobre la mesa para tomar una decisión", afirmó Manu. También señaló: "No estoy jugando para demostrar nada, siempre juego para ganar".
La noticia sobre la extensión del contrato de Kobe Bryant, que alcanzó los 90 millones de dólares por tres años, no hizo más que aumentar la cotización de Ginóbili, especialmente después de la demostración en el Staples Center. "A Gregg Popovich, presidente de operaciones de los Spurs, no le importará pagarle 26 millones de dólares por dos años. No hacerlo sería ponerle fin a la era de Tim Duncan y hundirse en la reconstrucción", escribió ayer el periodista Buck Harvey en el San Antonio Express.
Si se va Ginóbili significará el fin de una época y de una dinastía. El mismo diario reconoce que "Manu es el jugador más popular y se sentiría su ausencia en la taquilla". Y agrega que ya hay un grupo de fans que recalcan: "Sin Manu, no renovamos abonos". Pero, por otra parte, si la franquicia texana decide darle un buen contrato, deberá pagar la misma cantidad de dólares por el ?impuesto de lujo´ con el que la NBA penaliza a los que superan el tope salarial (US$ 69.900.000 para todo el plantel, ya excedido por San Antonio). Peter Holt, dueño de los Spurs, reconoce que las dos opciones son complicadas, pero no se imagina rearmando de cero un nuevo imperio. Mientras tanto, Manu tiene el gobierno dentro y fuera de la cancha. Más que nunca.
"A no ser que me soprendan con una gran cifra... Igual, no creo que éste sea un buen momento para hablar de dinero porque se viene la parte más importante de la temporada, los playoffs", afirmó el bahiense a LA NACION hace unos días. Queda claro, no es hora de negociar, pero si el monto es muy grande, sólo habría que decir "sí" y a seguir jugando.
Los elogios tras las fantásticas actuaciones frente a los grandes equipos continuaron ayer luego del resonante éxito en Los Angeles y sus 32 puntos. "Necesitamos un poco de tiempo para seguir mejorando y mucho de Ginóbili", dijo Tim Duncan. "Manu lo está haciendo todo", agregó Gregg Popovich, que enseguida aclaró: "Lo único que queremos es retenerlo, pero sabemos que él va a mirar a su alrededor para tomar la mejor decisión".
La situación parece clara. Hasta julio difícilmente haya novedades. "Sé que no voy a quedarme sin trabajo. Y no estoy actuando con rencor. Esto es un negocio y tengo que hacer lo que más me convenga. Cuando llegue el momento, me reuniré con mi esposa y pondremos todo sobre la mesa para tomar una decisión", afirmó Manu. También señaló: "No estoy jugando para demostrar nada, siempre juego para ganar".
La noticia sobre la extensión del contrato de Kobe Bryant, que alcanzó los 90 millones de dólares por tres años, no hizo más que aumentar la cotización de Ginóbili, especialmente después de la demostración en el Staples Center. "A Gregg Popovich, presidente de operaciones de los Spurs, no le importará pagarle 26 millones de dólares por dos años. No hacerlo sería ponerle fin a la era de Tim Duncan y hundirse en la reconstrucción", escribió ayer el periodista Buck Harvey en el San Antonio Express.
Si se va Ginóbili significará el fin de una época y de una dinastía. El mismo diario reconoce que "Manu es el jugador más popular y se sentiría su ausencia en la taquilla". Y agrega que ya hay un grupo de fans que recalcan: "Sin Manu, no renovamos abonos". Pero, por otra parte, si la franquicia texana decide darle un buen contrato, deberá pagar la misma cantidad de dólares por el ?impuesto de lujo´ con el que la NBA penaliza a los que superan el tope salarial (US$ 69.900.000 para todo el plantel, ya excedido por San Antonio). Peter Holt, dueño de los Spurs, reconoce que las dos opciones son complicadas, pero no se imagina rearmando de cero un nuevo imperio. Mientras tanto, Manu tiene el gobierno dentro y fuera de la cancha. Más que nunca.
No hay comentarios :
Publicar un comentario